Marie-Louise Murphy, una bella joven de origen irlandes, es una mujer decidida a triunfar en Paris, pero ni en sus mejores sueños podia imaginar que algun dia despertaria en brazos de Luis XV. Duncan Sprott nos ofrece una brillante reconstruccion del Siglo de las Luces a traves de las miradas de un personaje historico que l ucho con las unicas armas que la naturaleza y el tiempo que le toco vivir le permitieron.
La última entrega sobre de esta tetralogía sitúa la acción en el mes de Termidor, cuando la vorágine revolucionaria parece haber tocado a su fin, cuando los perseguidos y los exiliados vuelven a asomar la cabeza por París y toda Francia se enfrenta a una nueva etapa histórica y a una reflexión sobre los hechos ocurridos. Lo conseguido no es lo que se esperaba y ha dejado una espantosa estala de muerte y sufrimiento. Nuestros protagonistas, Claude, Bernard y Lise, serán víctimas de la sospecha, la persecución, del exilio, pero sobre todo de la confrontación entre sus ideales de juventud y la dura realidad.
Desencantados con la situación, los adalides de la libertad pondrán al frente del poder a un joven general que inscribirá su nombre con letras de oro en la Historia de Francia, pero que reclamará a su pueblo nuevos y más duros sacrificios.
La tercera entrega de este ciclo narrativo dedicado a la Revolución francesa recrea el momento de máxima tensión y violencia de ese período. Los tres personajes sobre los que pivota la acción se enfrentan a problemas muy distintos. El legista y diputado Mounier ve como sus declaraciones de tono moderado pueden llevarlo a la guillotina; Delmay, ascendido a jefe de estado mayor, arriesga su vida en nombre de unos ideales mancillados por la fuerza de los acontecimientos, y Lise se encuentra en una ecrucijada en la que están en juevo sus sentimientos y su vida. Es la época de total inseguridad, en la que todos recelan de todos y donde acabar en la horca se convierte en un accidente cotidiano. La obra maestra que le hará entender de una forma amena qué representó y qué ocurrió en la Revolución francesa en todos los niveles, político, social, cultural…
La acción se inicia en el verano de 1791, cuando habiendo perdido su escaño de diputado, el abogado Claude Monier regresa a Limoges para reunirse con su esposa Lise. Bernard Delmay, con quien mantenía una relación ambigua, decide salir de escena y no tentar a la suerte: huye alistándose.
Más allá de la anécdota argumental, se erige con inusitada fuerza un colorista retrado de la pugna entre diferentes modos de entender qué camino debía tomar el proceso revolucionario, cuando éste empieza a defraudar las expectativas que había generado entre la población de a píe.
Este es el segundo volúmen de la tetralogía dedicada a la Revolución francesa, que en Francia podría equipararse a nuestor «Episodios Nacionales» de Pérez Galdós.
El modesto comerciante Bernard Delmay vive un momento de ansiedad e ilusión ante la perspectiva de casar con su prometida Lise Dupré, per el ambicioso abogado Claude Monier va a erigirse en un inesperado obstáculo en sus relaciones. Sin embargo, lo que va a trastocar por completo el curso de la vida de estos personajes es el estallido de la Revolución cuyos ecos empiezan a hacerse bien perceptibles por todos los rincones de Francia.
En esta primera entrega del magno ciclo sobre la Revolución, Margerit expone los antecedentes y las circunstancias que concurrieron para que ésta fuera posible, y lo hace al hilo de una interesante historia muy representativa de la vida en provincias en la Francia de finales del siglo XVIII.
De la tetralogía de Robert Margerit se menciona a menudo que su lectura es el modo más fácil y efectivo de entender de una vez por todas qué fue y qué supuso la Revolución francesa, en cuyo estudio es fácil perderse en la enmarañada relación de facciones, acontecimientos y luchas de poder. Tanto desde el punto de vista histórico como desde el literario es una obra de una ambición sorprendente.