Esta obra es la narración de una derrota, la del ejército zarista en la Prusia Oriental en los diez primeros días de la Primera Guerra Mundial, y del posterior surgimiento de la Rusia revolucionaria.
Esta obra es la narración de una derrota, la del ejército zarista en la Prusia Oriental en los diez primeros días de la Primera Guerra Mundial, y del posterior surgimiento de la Rusia revolucionaria.
Durante la Segunda Guerra Mundial, 131 ciudades y pueblos alemanes fueron tomados como objetivo de las bombas de las Aliados, y buen número de ellos resultaron arrasados casi por completo. A consecuacia de esos bombardeos murieron seicientos mil civiles alemanes: una cifra que duplica el número de las bajas de guerra sufrid as en conjunto por los americanos. Siete millones y medio de alemanes quedaron sin hogar. Dado el asombroso alcance de la devastación, el autor se hace una pregunta: ¿por qué este tema ocupa tan escaso espacio en la memoria cultural de Alemania? En Sobre la historia natural de la destrucción, Sebald investiga a fondo este ominosos silencio, las consecuencias universales de la negación del pasado. Examina vuejas y piadosas interpretaciones que vienen de lejos y las sustituye por incómodas, pero necesarias, verdades. Da respuesta a las preguntas cruciales que se plantean cuando las comunidades deben sanar de las heridas que se ha autoinfligido, entre las que destaca el gran interrogante sobre quiénes tienen derecho a atribuirse el papel de víctima.
A través de tres generaciones de una misma familia, participamos en la investigación de un hecho de la Segunda Guerra Mundial: el hundimiento del buque Wilhelm Gustloff en 1945 por un submarino ruso. En la acción murieron un gran número de mujeres y niños que huían del avance soviético. Ninguno de los dos bandos dio publicidad al hecho: los alemanes para no minar la moral de la población y los rusos para no difundir el asesinato de tantas víctimas civiles. Una de las supervivientes, Tulla, da a luz a un niño a los pocos minutos de ser rescatada. Tiempo más tarde, este niño crecerá para dejar la Alemania oriental y pasar al oeste a estudiar Periodismo. Lejos de dedicar su vocación a esclarecer para siempre el acontecimiento, Paul se convertirá en un periodista mediocre y sin compromisos. Será su hijo Konrad, un muchacho solitario apasionado por la informática, quien comience a destapar la verdad…