Tras años de infructuoso trabajo, el arqueólogo Howard Carter descubre la tumba sellada de Tutankamón. Una terrible maldición inscrita en la piedra le da la bienvenida. Pero ¿cuál es el secreto mortal de la tumba? Después de treinta y dos años buscando a Tutankamón, Carter da a conocer la verdad sobre su investigación.
Segunda entrega de la historia de la reina Ahotep, una auténtica Juana de Arco egipcia. Los bárbaros hicsos se han apoderado de todo Egipto pera la reina Ahotep sigue sin ceder. No lejos de Tebas, la reina entrena a los soldados destinados a liberar, algún día, su país.
Año 2.700 a C. En los Dos Reinos, al tiempo que Imhotep dirige la construcción de la primera pirámide, comienzan a producirse horribles asesinatos, extraños incendios y desaparciones de niños… Intriga, rivalidad y codicia en el Antiguo Egipto.
Concluidas las guerras civiles, que llevaron a Octavio al poder en Roma -año 31 a.C.-, libre ya del largo y cruento conflicto, decidió ocuparse de los pueblos que, aún dentro del Imperio, no habían sido todavía sometidos. En el norte de España dos pueblos, los astures y cántabros quebraban la seguridad de la zona. Se despla zaron a la misma ocho legiones y numerosas trpas auxiliares, hasta alcanzar un total de 70.000 hombres. Un formidable ejército como nunca antes se concentró. Las campañas, dirigidas inicialmente por generales romanos, fueron tomando cuerpo y ganando en intensidad y violencia. La guerra de guerrillas abierta por los montañeses, las continuas emboscadas a las legiones y los cortes de suministros, ocasionaron tales daños al ejército romano que tuvo que emplearse toda la maquinaria de guerra desplazada para aplastar la resistencia encontrada. Despues de cruentas batallas, en el año 25 a.C. La guerra se dio por concluida. Para evitar su repetición, apresaron y vendieron como esclavos a cuantos hombres eran capaces de empuñar un arma, dejando el territorio libre de elementos hostiles a Roma. A pesar de todas estas prevenciones, en el año 19 a.C. El conflicto se reabre de nuevo. Los esclavos de la Galia asesinan a sus amos y regresan a las montañas cántabras. Los escondidos en éstas se unen de inmediato a ellos, arrasando puestos y guarniciones romanas. La violencia empleada fue de tal magnitud que Roma, sorprendida por el cariz de los acontecimientos, se vio abocada a emplear de nuevo sus legiones.