Entre los numerosos fragmentos de manuscritos localizados en las ruinas de Qumrán, a orillas del mar Muerto, uno llama la atención de los jesuitas Gabriel Santamaría y Guillermo Ledesma, que inician una investigación que les podría llevar al hallazgo de un texto escrito por el propio Jesús de Nazaret. El Escrito de Dios es una novela redactada con el mismo rigor histórico que la primera del autor, Lucius Cassius, el médico esclavo. En esta nueva historia el lector se traslada a los tiempos de Jesús en la provincia de Judea, se pasea por las ciudades de Bolonia y Aviñón en el convulso siglo XIV y llega hasta nuestra época. ¿Sabía escribir Jesús? Y, si así era, ¿pudo dejar algún escrito de su propia mano? ¿Hasta dónde llega la influencia de los esenios en el cristianismo primitivo? ¿Puede la razón supeditarse a la fe? Estos y otros muchos interrogantes aparecerán durante la lectura y, como para todos los grandes misterios, el lector deberá decidir con qué respuesta se queda.
Carcasona, 1357. En los tiempos del papa Inocencio VI, en el sur de Francia, reina la peste y la inquisición. La abadesa Marie Françoise va a ser juzgada bajo los cargos de herejía y brujería por haber realizado sanaciones mágicas y haber atentado contra el Papa. Para unos santa y para otras bruja. El monje escriba M ichel es el encargado de obtener su confesión antes de que sea condenada a la hoguera. Sin embargo, a medida que la abadesa avanza en su relato, Michel se va sumergiendo en un mundo mágico donde se enfrenta al bien y al mal, y en su corazón irá crecendo la imagen de una mujer santa, valiente y noble.
La corona del mundo narra las peripecias de Roç y Yeza, los herederos de la legendaria estirpe del Grial, en el año 1251, en pleno corazón de Persia. Guerreros y chamanes, soberanos y prostitutas, negreros y piratas son algunos de los personajes que pueblan los grandiosos escenarios de esta epopeya, tercer volumen de la ambiciosa pentalogía histórica con que el autor ofrece una exhaustiva y apasionante recreación del mundo medieval.