
Noviembre de 1096. En el llano del Alcoraz, dos mundos que llevan tres siglos aprendiendo a odiarse y a necesitarse están a punto de chocar.
No es una leyenda de juglares con héroes de mármol y conciencia tranquila. Esta es la historia sucia y descarnada del asedio de Wasqa —la Huesca medieval—, un relato que huele a miedo, a carne podrida y a barro helado.
Mientras las piedras de los almajeneques fracturan las murallas, cuatro almas se cruzan en un tablero implacable: Pedro I, el rey joven que cabalga bajo el peso de su padre muerto; Al-Udrí, el gobernador musulmán que cuenta en la penumbra los últimos veintitantos sacos de harina para cuatro mil bocas; Nasha, una mujer mozárabe invisible atrapada entre dos mundos y traicionada por los suyos; y García Ordóñez, el orgulloso conde castellano humillado en el pasado que busca redención vendiendo su espada por el oro de Zaragoza.
El hambre ruge tras las noventa y nueve torres de la ciudad sitiada y el destino de la Marca Superior pende de un hilo. Cuando la caballería aragonesa comience a quebrarse en el fragor de la batalla, la aparición de un misterioso jinete blanco con una cruz roja en el pecho cambiará el curso de la historia para siempre. Una crónica magistral sobre todo lo que la Historia oficial decidió olvidar.