
Se diferencia del resto de las series de este autor en el hecho de que, a pesar de ser una novela histórica, no es de misterio. La acción de El Templario tiene lugar en 1097, época de la Primera Cruzada a Jerusalén. Son los momentos de aparición de la misteriosa Orden de los Templarios. Los Infieles han tomado Jerusalén. El Papa Urbano II pide a los señores francos iniciar un viaje para liberar a la Ciudad Santa del yugo musulmán y reclamar como propia la Tierra Santa en nombre del Cristianismo. Cientos de caballeros acuden a esta llamada entre los que destacan Hugh de Payens y su amigo Godefroi de S. Omer, los fundadores de la Orden de los Templarios, y la hermana de Hugh de Payens, Eleanor. Se unirán al ejército del Conde Raimundo de Toulousse y emprenderán un viaje épico a través de Europa pasando por el Imperio Bizantino y Siria hasta llegar finalmente a la ciudad de Jerusalén.

En Yangambi, junto al río Congo, el ejército de Leopoldo II de Bélgica impone el orden bajo la autoridad de Lalande Biran, un poeta con deseos de amasar fortuna y regresar a las tertulias de los cafés de París. A su alrededor se mueven disparatados y espléndidos personajes que convierten aquella selva en un delirante circo de la ambición y el absurdo humano: el ex legionario Cocó, mujeriego y brutal, con la cabeza siempre dividida en dos; el gigante Donatien, servil y pérfido; los mandriles, una virgen, un león y una deslumbrante nativa. Pero las cosas comienzan a ser diferentes con la llegada de un nuevo oficial: Chrysostome Liège, un tirador infalible que esconde una enigmática personalidad. Siete casas en Francia es una novela que huye de la crónica sombría o de la denuncia vehemente; busca, en cambio, a través del humor y de la aventura, la metáfora que habla del lado siniestro de nuestro mundo.